Consumo de sodio en Venezuela: un ejemplo de irresponsabilidad del Estado

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GACETA OFICIAL

En la Gaceta Oficial n.º 41.804 del 21 de enero de 2020 se publicó el texto de la resolución emanada del Despacho del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) con el n.º 011, en fecha 17 de enero de 2020 «mediante la cual se regula el etiquetado y consumo de alimentos manufacturados con alto contenido de sodio».

Dicha normativa «tiene por objeto proteger la salud de la población venezolana de las consecuencias nocivas que genera el consumo excesivo de sal y sodio, proporcionando mayor información a los consumidores sobre el contenido nutricional de los alimentos manufacturados».

De acuerdo a la citada resolución, se establece la colocación de un rotulado frontal en el etiquetado de los envases de alimentos manufacturados, así como la regulación de la disposición de saleros en las áreas comensales donde se expendan alimentos para su consumo inmediato en todo el territorio nacional.

También se establecen las características y contenido de la advertencia que deberán presentar en sus rotulados o etiquetados los alimentos manufacturados cuyos niveles de contenido de sodio se especifican en la misma.

Se prohíbe además colocar dispensadores de sal o saleros, así como cualquier otra forma de presentación de sal para ser agregada a los alimentos servidos para su consumo en las mesas de las áreas comensales de los establecimientos de expendio de alimentos. Se podrá proporcionar el dispensador de sal o salero a aquellas personas que así lo soliciten.

En los establecimientos de expendio de comida se deberán colocar avisos a la vista de los consumidores respecto a los riesgos que implica el consumo de sal, cuyas características y contenido se precisan.

Aunque la medida se observa apropiada y conveniente, por los riesgos que implica para la salud humana el consumo de sal, existen actualmente otros factores que están incidiendo en la sana alimentación de los venezolanos que, al parecer, no han sido atendidos por el MPPS.

La dificultad para adquirir alimentos apropiados a una sana dieta e, incluso, la calidad de los productos que se incluyen en las bolsas o cajas CLAP que han sido alertados por muchos, están dentro de esos factores.

Es importante acotar que, de acuerdo a estas disposiciones, el peso de la campaña de concientización corre por cuenta de los particulares, sin que el Estado haga campañas propias para alertar sobre los riesgos del consumo de sal.

Para el conocimiento en detalle de la normativa comentada, se sugiere consultar su texto haciendo clic aquí.

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