Las obligaciones dinerarias surgidas de hechos jurídicos (no contractuales) no son pagaderas en divisas

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JUSTICIA

Sala: Casación Civil.

Tipo de Recurso: Casación por defecto de actividad.

Materia: Civil. – Cambiaria.

Nº Exp: 20-138 (AA20-C-2020-000138).               

Nº Sent: 0464

Ponente: Magistrado Francisco Ramón Velázquez Estévez.

Fecha: 29 de septiembre de 2021.

Caso:  Juicio por estimación e intimación de honorarios profesionales (cobro de honorarios profesionales, costos y costas del proceso expresados en moneda extranjera).

Philippe Gautier Ramia Vs Sociedad mercantil Promotora Key Point, C.A. y Canal Point Resort, C.A.

Decisión: La Sala declaró: SIN LUGAR el recurso de casación propuesto por la parte accionante contra el fallo recurrido, dictado por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, en fecha 4 de febrero de 2020.

Extracto: “… la cuestión sobre la procedencia o no del cobro de honorarios profesionales pactados en moneda extranjera, constituye materia que atañe al fondo del asunto, por lo que el juzgador de alzada yerra al resolverlo como cuestión de inadmisibilidad.

 “… debe advertirse que la obligación que dio origen al litigio en que el abogado prestó sus servicios, tiene una fuente distinta de la que da origen a las obligaciones de pagar honorarios, costos y costas procesales.

En efecto, la obligación discutida en el juicio que da origen a la pretensión de honorarios, fue creada por la voluntad de las partes mediante un contrato en el cual se incorporó una estipulación especial que transformó el régimen jurídico de la obligación dineraria para que la misma se expresara en unidades de un signo monetario distinto de la moneda de curso legal en la República Bolivariana de Venezuela, lo cual excepcionalmente puede pactarse en aquellos contratos en que no está expresamente prohibido por la ley, a la luz del artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela.

En consecuencia, el ámbito de aplicación del referido artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela está restringido a las obligaciones nacidas de un acto jurídico en que se incluya una estipulación por virtud de la cual el obligado previamente acepte la modalidad de pago en una moneda extranjera (como unidad de cuenta o como cláusula de pago efectivo), y además es indispensable que se determine cuál será la divisa utilizada, todo lo cual debe ser pactado por las partes antes o en el momento del nacimiento de la obligación.

Por el contrario, no resulta aplicable el referido artículo a las obligaciones no contractuales, donde el nacimiento de la obligación dineraria deriva de un hecho jurídico al que la ley asigna directamente esta consecuencia, como es el caso de las indemnizaciones por hechos ilícitos, gestión de negocios, enriquecimiento sin causa, contribución a los gastos de conservación de cosas comunes, reembolso de gastos efectuados por mandatarios y administradores, y especialmente, para el caso de autos, el pago de costos y costas procesales.

Esto porque en tal género de obligaciones, el deudor queda obligado al pago de una cantidad de dinero por disposición de la ley una vez que se ha verificado el hecho jurídico, sin que haya estipulación especial que modifique el régimen jurídico de la obligación dineraria, por lo que esta será indefectiblemente denominada y pagadera en la moneda de curso legal al momento del nacimiento de la obligación.

En este último caso, la pretensión de cobro judicial o extrajudicial de tales obligaciones como deudas en moneda extranjera, no solo es improcedente por carecer de base legal, sino que podría configurar el delito de usura, en caso de que el diferencial cambiario exceda los límites legales de las tasas de interés que sean aplicables a la respectiva obligación.

En consecuencia, el cumplimiento de las obligaciones dinerarias no nacidas de una estipulación contractual que se ajuste a lo dispuesto en el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela, se rigen por las normas que regulan el cumplimiento de las obligaciones dinerarias en moneda de curso legal, especialmente observando las limitaciones que resultan del principio nominalístico (artículo 1737 del Código Civil) y las normas que prohíben la obtención, por cualquier medio o bajo cualquier denominación, de intereses superiores a los límites legales (Véase al respecto sentencia de la Sala Constitucional del 24 de enero de 2002, caso: créditos indexados).

En esta clase de obligaciones, el reajuste nominal de la expresión monetaria de la prestación debida solo procede mediante la indexación judicial en los términos en que ha sido reconocida por la jurisprudencia, es decir, calculada desde la fecha de admisión de la demanda hasta la fecha del pago efectivo y tomando como factor el Índice Nacional de Precios al Consumidor publicado por el Banco Central de Venezuela.

En el caso de autos, el demandante pretende el pago de honorarios profesionales bajo el régimen de una obligación en moneda extranjera, sin que exista un contrato de servicios profesionales en el cual el demandado haya aceptado previamente esta modalidad, lo que hace inaplicable el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela para el regir cumplimiento de la obligación.

En consecuencia, teniendo en cuenta las consideraciones previamente expuestas, la pretensión no solamente es improcedente, sino que presumiblemente violenta disposiciones de orden público sobre los efectos de las obligaciones dinerarias, dado que lleva implícita la pretensión de obtener una utilidad cambiaria que podría superar los límites legales de las tasas de interés y la prohibición de la usura.

Comentario de Acceso a la Justicia: Aun cuando la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia mantiene el criterio conforme al cual la estipulación de obligaciones en moneda extranjera es válida, tanto si se toma como moneda de cuenta, como en el caso de que se establezca como moneda de pago efectivo, de acuerdo con el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela; en esta decisión, precisa que el referido artículo no resulta aplicable a las obligaciones no contractuales.

Tales obligaciones contractuales, aclara la Sala, en cuanto a su génesis como obligación dineraria deriva de un hecho jurídico, al que la ley asigna directamente esta consecuencia, citando, a modo de ejemplo: las indemnizaciones por hechos ilícitos; gestión de negocios; enriquecimiento sin causa; contribución a los gastos de conservación de cosas comunes; reembolso de gastos efectuados por mandatarios y administradores y, particularmente, el pago de costos y costas procesales. En estos casos, el deudor queda obligado al pago de una cantidad de dinero por disposición de la ley, una vez que se ha verificado el hecho jurídico, sin que haya estipulación especial que modifique el régimen jurídico de la obligación dineraria, por lo que esta será indefectiblemente denominada y pagadera en la moneda de curso legal al momento del nacimiento de la obligación.

En términos prácticos: si en el cumplimiento de un contrato una de las partes ocasiona un daño a otra, la indemnización correspondiente se establecerá y pagará en bolívares a menos que en el contrato se haya establecido expresamente esa posibilidad.

Asimismo, la Sala agrega que,en esa clase de obligaciones que se generan a consecuencia de una disposición legal, el reajuste nominal de la expresión monetaria de la prestación debida solo procede mediante la indexación judicial en los términos en que ha sido reconocida por la jurisprudencia, es decir, calculada desde la fecha de admisión de la demanda hasta la fecha del pago efectivo y tomando como factor el Índice Nacional de Precios al Consumidor publicado por el Banco Central de Venezuela.

Sin embargo, a pesar de los enfáticos planteamientos antes expresados, la Sala parece dejar abierta la posibilidad que se pacte el pago en moneda extranjera (como unidad de cuenta o de pago propiamente dicho), al señalar que “En el caso de autos, el demandante pretende el pago de honorarios profesionales bajo el régimen de una obligación en moneda extranjera, sin que exista un contrato de servicios profesionales en el cual el demandado haya aceptado previamente esta modalidad, lo que hace inaplicable el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela para el regir cumplimiento de la obligación.” (subrayado nuestro)

Voto Salvado: No presenta.

Fuente: http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/septiembre/313470-RC.000464-29921-2021-20-138.HTML

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